Qué solitario el camino
cuando tú lo transitas lejos.
El sendero se alarga,
el aire se quiebra,
el barro entra en mi sangre.
Las cosas permanecen iguales.
Yo aquí, bebiendo la tarde,
y tú, palpitando en otro cielo.
Deambulo sumando las horas
que se cubren de polvo;
tus pasos resonando a lo lejos se pierden,
donde el sendero siempre se oscurece.
Pero algo muere en el aire:
que un sendero sin ti
es un camino de cuatro paredes
que no lleva a ninguna parte,
y yo quisiera no haber caminado nunca,
ni siquiera para empezar a olvidarte.